06 de febrero de 2004

Comienza la aventura. A las 16:00 GMT el maxi catamarán Cheyenne abandona el puerto británico de Plymouth, rumbo a la línea de salida. Guillermo Altadill y sus doce compañeros calculan alcanzar esa línea imaginaria que une la costa británica y la francesa entre las 3:00 y las 6:00 horas GMT del sábado, 7 de febrero de 2004.

07 de febrero de 2004 (Nota de Prensa)

Hoy, a las 05 horas, 10 minutos y 35 segundos, el Cheyenne ha cruzado la línea de salida, según ha confirmado el observador del WSSRC (World Sailing Speed Record Council), organismo encargado de supervisar el récord de vuelta al mundo Trofeo Julio Verne. Para hacerse con él, Guillermo Altadill y sus compañeros deberán cruzar de nuevo esa línea entre la costa británica y la isla francesa de Ouesssant antes del 11 de abril a las 13 horas 46 minutos y 59 segundos. Un largo, duro pero también apasionante viaje al rededor del planeta acaba de comenzar para los tripulantes del Cheyenne.

El navegante español Guillermo Altadill forma parte de la tripulación del maxi catamarán Cheyenne que acaba de iniciar una gran reto: hacerse acreedores del Trofeo Julio Verne dando la vuelta al mundo en menos de 64 días, 8 horas, 37 minutos y 24 segundos, marca conseguida por el barco Orange, patroneado por el francés Bruno Peyron. Por delante les esperan 28.000 millas (unos 50.000 kms.) por los mares más embravecidos del planeta.

Guillermo Altadill se encuentra entre la élite de los más expertos y brillantes timoneles a nivel mundial en regatas de vela oceánica. Sus victorias en 2001 en la prestigiosa regata Sidney-Howard, y en la conocida como The Race, así lo demuestran. También ha conseguido grandes triunfos como entrenador de nuestro equipo olímpico de vela. Atadill ya ha dado la vuelta al mundo navegando en cinco ocasiones anteriores y cuenta con 250.000 millas recorridas en competición.

El desafío que acaba de iniciar Altadill junto a su doce compañeros de tripulación se encuentra sin duda entre las aventuras más extremas que se pueden afrontar hoy en el mar. Desde que se comenzó a disputar en 1992, este récord se ha intentado batir en 13 ocasiones y sólo se ha conseguido en 4.

Este trofeo tiene pocas reglas. No hay pasos obligados, simplemente deben dejar el Cabo de Hornos por estribor y no se puede parar ni hacer escalas, por lo que las averías, problemas o emergencias deberán resolverlas por sí mismos sobre la marcha.

El patrocinador, propietario y skipper del Cheyenne es el norteamericano Steve Fossett, famoso en todo el mundo por sus aventuras aeronáuticas a bordo de aparatos de vuelo sin motor y globos aerostáticos. Su barco, el Cheyenne, es el catamarán más grande del mundo. Está concebido como un auténtico Fórmula Uno del mar y ha sido construido con la tecnología y los conocimientos más avanzados del momento. Para tripularlo, Fossett se ha rodeado de un grupo multinacional y selecto de navegantes que aúnan talento y enorme experiencia en este tipo de regatas extremas. El único español a bordo es Guillermo Altadill.

El Cheyenne ha partido de la costa inglesa rumbo al Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur del continente africano, para luego adentrarse en el Océano Índico.

08 de febrero de 2004

Mensaje de GUILLERMO ALTADILL del 8 de febrero a bordo del Cheyenne.

Las primeras horas camino de la salida y las diez que transcurrieron después han sido duras, con vientos de hasta 50 nudos y grandes olas, lo que ha supuesto que la tripulación pudiese descansar poco o nada y el barco se viera sometido a un gran stress. Ahora el viento se ha calmado un tanto y estamos navegando cerca de las costas gallegas, esperando que el viento role al este.

09 de febrero de 2004

Durante las últimas doce horas hemos navegado con vientos flojos de componente norte. De madrugada, el viento ha vuelto a subir rolando al este, lo que nos ha permitido volver a navegar a velocidades decentes: entre 18 y 20 nudos.

La vida a bordo es relativamente tranquila y las guardias se suceden sin grandes sobresaltos.

La temperatura se ha ido suavizando en las últimas horas a medida que avanzamos hacia el sur, por lo que la gente empieza a aligerar su indumentaria. También en el interior no hay tanta condensación, lo que hace todo mas cómodo.

11 de febrero de 2004

La noticia de que el Gerónimo ha entrado en liza, nos ha puesto un poco más de presión, pero también nos proporciona una motivación extra. De momento, la meteo se ha puesto de su parte, pero este viaje es muy, muy largo, así que ya tendremos nuestros buenos momentos. Le he pedido a Ellen Mcarthur nuestras posiciones del año pasado a bordo del Kingfisher así como las del Gerónimo para tener unas comparativas. También disponemos de las de los otros récords anteriores, así como la del Clubmed, en el que yo navegaba cuando ganamos la regata The Race, por cierto, la vuelta al mundo mas rápida de la historia, 62 días, que no se olvide nadie.

Estamos cerca de Canarias y se nota la subida de la temperatura. La mejor consecuencia de esto es que los trajes de agua ya no salen tanto a cubierta. También es más fácil moverse en las maniobras. No es lo mismo ir con dos kilos de ropa encima que con 12.

Espero que esta noche suba el viento otra vez y podamos hacer buenas medias. Un abrazo. Guillermo.

12 de febrero de 2004

Después de 18 horas alternándose la tripulación, hemos conseguido reparar el blast reacher (vela de vientos portantes) que explotó el tercer día. Se ha tenido que coser a mano, por lo que la tarea ha sido larga y ha requerido que la guardia en stanby se vaya turnando para poder coser la vela con un tejido realmente grueso (de hasta 8 mmm).

Esta mañana cuando amanecía he descubierto que un pasador del obenque medio estaba a punto de salirse. Inmediatamente hemos cambiado de amura para solventar el problema, que hubiera acabado con la rotura del palo si el pasador se sale del todo. Cuando lo descubrí, tan sólo 3 mmm de éste permanecían en el agujero.

Después de estos incidentes, el viento ha subido lo suficiente como para deslizarnos a 14 nudos. No es exactamente lo que queremos, pero según la previsión meteo, en breve entraremos en la influencia de los alisios que nos harán navegar con medias más acordes con nuestras intenciones. En cubierta se está con pantalones cortos y aparecen algunos peces voladores, señal de la proximidad con los trópicos. También nos ha cruzado un grupo de ballenas, una de ellas ha pasado a pocos metros del Cheyenne. Guillermo.

14 de febrero de 2004

La noticia de ayer de que Gerónimo regresaba a la línea de salida se ha reflejado, positivamente, en la moral de abordo. Estamos a solo 5 grados del ecuador, por lo que mañana domingo de madrugada cruzaremos la línea que separa los dos hemisferios. Como manda la tradición, el rey Neptuno aparecerá para hacer caer sobre aquellos que nunca lo han cruzado a sus iras por osar invadir su territorio.

Hoy hemos tenido que bajar la vela mayor, al descubrir que uno de los herrajes de un sable se había salido. Esta maniobra nos ha hecho perder unos 50 minutos. Los peces voladores se empotran con gran estruendo contra el casco y, a veces, alguno queda atrapado en el trampolín. El impacto es tan brutal que le estallan los ojos. Cuando pasamos por encima de una manada la carnicería es mayor. Si a los 20 nudos que vuelan sumamos los 20 a los que navegamos, el resultado es un choque de 70 kms. por hora. Lo siento, pero tenemos prisa.

Esperamos que en las próximas horas pasemos una franja de doldrums, chubascos tropicales que descargan agua y que a veces hacen que el viento cambie rápidamente de intensidad y dirección en cuestión de minutos.

Eso es todo por hoy. Guillermo.

15 de febrero de 2004

Hoy a las 12 GMT hemos pasado la línea ecuatorial y hemos entrado en el hemisferio sur donde navegaremos las próximas 7 semanas. Siendo fieles a la tradición marinera de bautizar a los neófitos en cruzarlo, MARK ha sido la victima de las iras del Rey Neptuno (encarnado por mí). Ha sido embadurnado con una pócima apestosa a base de peces voladores muertos hace dias, restos de comida, agua de mar y todo ello aderezado con tabasco. Se le ha encontrado culpable de tantos agravios que se ha tenido que comer un pez volador crudo y un pequeño calamar en avanzado estado de putrefacción.

Lo siento Mark, hoy el rey neptuno estaba realmente enfado por haber invadido un catamarán llamado Cheyenne sus sagradas aguas. Enseguida, como si el ecuador fuera de verdad una línea física y tangible, el viento ha rolado al sureste y las olas han empezado a aumentar, de tal manera que se hace difícil picar la cooorrectaa tecla en el ordenadorrrr.

El calor es sofocante en el interior, pero gracias a algunos chubascos, la tripulación ha podido darse una ligera ducha en cubierta desde la salida. Hemos avanzado considerablemente con respecto al tiempo de Orange. Estamos 240 millas por detras, pero los próximos días juegan a nuestro favor ya que las condiciones que tendremos nos permitirán avanzar más de lo que el lo hizo los mismos dias.

Eso sin contar con una avería, claro.

17 de febrero de 2004

12º 27' Sur / 29º 56' Oeste

Seguimos avanzando medias de 20 nudos hacia el sur. Algunos miembros de la tripulación se han afeitado. Esto no sería ninguna noticia sino fuera porque todos se han dejado la misma perilla y mostacho que yo me gasto, con lo cual parece un barco de clonados, -salvando las evidentes distancias. Adrian, por razones biológicas, no lo ha podido hacer. Pero los ha sustituido por unos postizos hechos con cinta aislante negra. Jacques Vincent es el que más lo ha logrado.

Las guardias se suceden con pantalones cortos y el Cheyenne va tragando millas,4.300 millas en 10 días para ser más concretos. Es una buena media teniendo en cuenta que aun no estamos en zona de borrascas. Seguimos revisando cualquier parte factible de averiarse o romperse, ya que la fatiga del material sometido al stress es uno de nuestros peores enemigos.

Parece ser que Orange esta a punto de salir. Será una situación un tanto curiosa, porque estamos navegando contra el fantasma del Orange, poseedor del actual récord, y por detrás toma la salida el nuevo Orange.

18 de febrero de 2004 (1º)

Los vientos alisios del hemisferio sur hoy han sido mas débiles de lo que esperábamos con lo que hemos disminuido nuestra velocidad media. Hemos hecho varios cambios de velas para conseguir sacarle el máximo de velocidad al Cheyenne, para quien los vientos de menos de 10 nudos son su punto flaco. El calor es un poco agobiante y los rostro palidos (anglosajones) se han empezado a quemar bajo el sol tropical del hemisferio sur.

En estas condiciones hay bastante tiempo libre especialmente en la guardia de stanby, que la gente aprovecha para leer o escribir correos. Yo no encuentro mi libro y me tengo que conformar con una revista de mountainbike que embarqué por casualidad y que casi puedo recitar de memoria después de haber releído varias veces hasta la tarifa de precios de los últimos modelos del 2004.

18 de febrero de 2004 (2º)

Hoy hemos estado navegando toda la noche entre pequeños chubascos que nos traían agua o subidas de viento repentinas, por lo que la guardia de stanby ha tenido que estar alerta para posibles cambios de velas, especialmente el blast reacher, que tenemos que cuidar y evitar que se vuelva a romper. Otra operación, aguja en ristre, no la resistiría.

Hoy he encontrado mi libro dentro de una bolsa de comida vacía. Cuando lo he empezado a leer, me he dado cuenta de que me sonaban algunos nombres. Y tanto. Ya lo he leído: "La reina del sur", de Arturo Pérez Reverte. O lo vuelvo a leer o se lo tengo que cambiar a alguien que sepa leer en castellano. Pero estos rostros pálidos sólo saben decir paella, playa y cosas de éstas. O sea que mejor que siga leyendo la revista de bicis.

Los próximos días parecen buenos para adelantarnos sobre el record. Las condiciones meteorológicas delante nuestro así lo indican. Así pues, esperamos a final de esta semana empezar a poner rumbo este y empezar a hacer la curva que supone rodear el Cabo de Buena Esperanza.

19 de febrero de 2004

Por aquí todo bien, navegando rápido y alcanzando poco a poco al Orange, al fantasma no al real que acaba de salir. La gente se empieza a mentalizar que el calor toca a su fin y empieza la parte mas dura y excitante de la circunnavegación, el Índico y el Pacífico, lo que los anglosajones llaman Southern Ocean (Océano del Sur): borrascas, icebergs, olas enormes, descontrolados surfs a velocidades de vértigo en una de las zonas mas inhóspitas de este planeta. En fin, todo eso que os iré explicando cuando llegue el momento.

Un abrazo.

Guillermo.

21 de febrero de 2004

9º sur / 26º oeste:

14 días después de tomar la salida, hemos empezado a poner la proa del Cheyenne con rumbos más al este, para empezar a cruzar meridianos. Hasta ahora el anticiclón de Sta. Helena no nos lo permitía, pero esto es algo que, a mayor o menor escala, les pasa a todos. Hemos estado navegando a 20 nudos entre bancos de niebla. La temperatura del agua ha bajado sustancialmente y los peces voladores se han sustituido por especies de pájaros propias de latitudes más bajas. De momento, aún no ha aparecido el albatros.

Hemos descubierto un par de roturas en el genaker grande por lo que hemos tenido que cambiarlo por el pequeño durante unas horas y hacer las reparaciones oportunas. En esta labor ha colaborado toda la tripulación, a fin de hacer la maniobra mas rápida y perder lo mínimo, aunque hemos seguido navegando a 23 nudos. La verdad es que no es fácil mantener sobre la cubierta una vela de 500 metros desplegada ha estas velocidades y la hemos tenido que atar firmemente.

Las maniobras, después de dos semanas de trabajo conjunto, se hacen casi en la mitad de tiempo que requerían al inicio. Sobre todo se nota en que lo que los cambios de vela no son tan dolorosos en cuanto a perder millas. Hay que tener en cuenta que cada vela del Cheyenne pesa entre 120 y 180 kilos sin contar la mayor que pesa 700 kg. (sí, como un coche).

En el aspecto doméstico, algún detalle curioso. Por ejemplo, que la gente traga el aceite de oliva (español, claro) como si fuera agua y que el ajo se está acabando. Ah, y que mañana he decidido tirar por la borda a mi pijama térmico y estrenar otro, lo que no está mal después de 14 días con el mismo.

22 de febrero de 2004

40º 52' sur / 8º 42' oeste:

Hoy en una bajada de ola a buena velocidad, mi bol de comida ha aterrizado en el suelo, con lo que el puré de patata con una salsa aun sin reconocer que contenía ha impregnado paredes y suelo del casco de babor. No ha sido ni fácil ni agradable limpiarlo y recoger lo que he podido del suelo y ponerlo otra vez en el bol, pues de lo contrario me quedo sin comer, y aquí uno come para alimentarse y tener energías y no para degustar la suculenta bazofia liofilizada.

Ya estamos en tierra de albatros y se les puede ver volando alrededor del barco mirando extrañados, a los que quizá sean los primeros seres humanos que ven. Algunas de estas aves llegan a medir hasta 3,5 metros de envergadura y apenas mueven sus alas, pues utilizan el viento y las olas para volar de forma majestuosa. Se pueden encontrar a miles de millas de las tierra más cercana. Estos que vemos probablemente tendrán su base en la isla Gough, que dejamos por babor esta mañana a sólo 45 millas.

Estamos a 450 millas por delante del récord del Orange, esto a estas velocidades equivale a poco menos de un día de adelanto. Nuestro objetivo es estar a un día y medio por delante en los próximos 5 días, con el permiso del Océano Sur.

41º 17' Sur / 15º oeste.

Por aquí ya ha empezado el "Ball de Bastons", que traducido al castellano no es otra cosa que un baile en el que se dan garrotazos. Sí, un poco troglodita, pero así son las cosas cuando ya nos encontramos en los Cuarenta Rugientes navegando a 30 nudos de velocidad y con frío. La electrónica ha dejado de funcionar cuando se hacía de noche y Dave se ha tirado 8 horas intentando saber dónde se había producido el cortocircuito responsable de que el casco de estribor oliera a barbacoa.

La electrónica es esencial para llevar estos multicascos a tope de sus posibilidades ya que generan vientos aparentes que superan hasta tres veces el viento real. Hoy, mientras llevaba el barco sin instrumentos he hecho los cálculos de cuántos números visualiza el timonel durante una hora. Cada número cambia cada segundo y tenemos 8 repetidores. Esto equivales a visualizar 28.800 números por hora. Si se lleva el barco 6 horas por día son 174.000 números, sin contar el compás analógico y cuando no se está en el timón pero sí que se miran los instrumentos. Al cabo de 60 días sale una cifra de 12 millones dígitos visualizados. No está mal.

Con el frío ha llegado la condensación interior y los sacos de dormir ya están empapados. También se requiere más tiempo para vestirse y enfundarse los trajes de agua, las botas y el arnés de seguridad que hacen que los movimientos en cubierta sean mas lentos y torpes. El radar se ha puesto en marcha para prevenirnos de la presencia de icebergs, ya que la línea de convergencia antártica está bastante al norte, es decir más cerca de nosotros. Todo esto se traduce en que voy a tener menos tiempo y menos ánimo para darle a las teclas del ordenador. A estas velocidades se hace difícil pescarlas al vuelo. De todas formas lo intentaré.

23 de febrero de 2004 (1º)

40º 52' sur / 8º 42' oeste.

Desde el Cheyenne nos llegan noticias preocupantes. Han descubierto un serio problema en el forestay, el cable que une el mástil con la proa. Esta avería pone en grave riesgo la continuidad del Cheyenne en su lucha por el récord del mundo. Toda la tripulación se haya en estos momentos ocupada en buscar soluciones al grave contratiempo. A lo largo de hoy lunes esperan poder confirmar si continúan adelante.

23 de febrero de 2004 (2º)

¡EL CHEYENNE OTRA VEZ EN MARCHA!

Después de 16 horas frenéticas luchando para arreglar el problema con el mástil, Altadill y sus doce compañeros de tripulación han logrado subsanar el problema y ya están de nuevo rumbo al cabo de Buena Esperanza para batir el récord del mundo.

24 de febrero de 2004

Pues ya está arreglado. Después de 16 horas de trabajo hemos podido poner al Cheyenne en condiciones de seguir. El stay de proa se había salido de su herraje final y éste sujeta toda la jarcia con su palo de 42 metros. Hemos intentado, durante el arreglo, llevar el barco a una velocidad que permitiera a la tripulación solventar el problema, pero que no nos hiciera perder distancia respecto al Orange (estamos casi un día por delante del récord).

La tripulación está bastante cansada. Apenas hemos dormido en las ultimas 24 horas. Yo tengo algunos dolores de espalda producto de 6 horas consecutivas al timón mientras el resto reparaba la avería. Las dos horas que he conseguido descansar me han parecido dos minutos y lo he hecho con el traje de agua enfundado. Apenas tenía fuerzas para quitármelo, pero lo importante es que de nuevo estamos con la directa, a 25 nudos con rumbo sureste. Por cierto: cada grado de latitud al sur coincide con 5 grados que desciende la temperatura. Ahora ya se hace difícil reconocer al personal enfundado en sus trajes y pasamontañas.

Nos hemos encontrado con dos orcas. Una de ellas ha pasado entre los dos cascos del Cheyenne.

Probablemente nos hayan confundido con otra especie de ballena. La verdad es que con dos orcas nadando juntas, y cerca del casco blanco del Cheyenne y sus orzas negras seguro que desde dentro se parece. En fin. Lo mas difícil de toda la avería ha sido convencer a Steve que podíamos continuar navegando con garantías. Su pensamiento inicial era poner proa a Ciudad del Cabo y acabar con el récord.

Estoy cansado. Adeu.

25 de febrero de 2004

Hola.

Ya se ha descansado un poco mejor, aunque las condiciones se han hecho más duras, las olas son más grandes y cruzadas y la vida a bordo un poco más difícil; pero, al fin y al cabo, eso es a lo que hemos venido. "Never, never give up (Nunca, nunca rendirse). Esto es lo que he escrito en frente de la cocina para que todo el que pase por allí se acuerde de que no hay que darse por vencido ni en los peores momentos. Espero que alguien del barco se acordará en un futuro de esta frase y comprenderá que ésa es la única forma de conseguir récords en condiciones extremas y superar averías y contratiempos que te ponen al limite de todo, incluida de la paciencia.

El lunes hablé con la cadena SER a través del teléfono vía satélite y la verdad es que se agradece tener contacto de vez en cuando con el mundo exterior,... o el interior (no sé quién está fuera y quién dentro en este caso).

Hoy cruzaremos la línea imaginaria que separa el Atlántico del Indico y seguimos navegando hacia el sureste. Las noches se hacen más cortas y en la amura de babor, cuando las nubes se disipan, se deja entrever el resplandor del sol de medianoche antártico.

Pero no podemos despistarnos con el paisaje porque tenemos que apretar el acelerador. Seguimos por delante del récord, pero hemos perdido millas por culpa de la avería y noto demasiado relax. Voy a ver si los convenzo.

Hasta luego.

Guillermo.

26 de febrero de 2004

Hola.

La entrada en el Indico se ha notado con un cambio de temperatura substancial. Dentro tenemos 4ºC mientras que fuera, debido al factor de viento, baja hasta los 6ºC bajo cero. Vamos tapados hasta las orejas y la verdad es que en cubierta nadie suelta una palabra, también porque aunque lo hagas apenas se te oye. La sensación es de que, enfundado en el pasamontañas, el traje de agua y las máscara estás inmerso en un mundo aislado y en lugar de hablar con el resto tienes más tiempo para pensar. Se parece a estar encerrado en tu propia cápsula.

Pero también te hace más sensible a otras sensaciones. Me he dado cuenta de que hay un ruido en el barco peculiar. Las vibraciones del timón a medida que el barco acelera suenan igual que el violonchelo del maestro Rostropovich. Las notas suben y bajan con la velocidad del barco creando melodías que hasta llegas a reconocer. Cuando he salido de la guardia me he ido dentro del compartimento de la timonería y he grabado un concierto. Cuando la velocidad supera los 25 nudos entra en la orquesta un violín y cuando baja de 16 lo hace un órgano.

Los ruidos del barco, después de tres semanas viviendo en él, se llegan a reconocer perfectamente. Si hay una ola atravesada la orza produce un efecto de cabitación imitando al rugido de un león, acabando con dos golpes de tambor al moverse la orza dentro de su caja. También hay un ruido curioso y apetecible como el de alguien haciendo huevos fritos, pero en el Cheyenne ni hay huevos ni sartén para freirlos. En realidad es un desagüe de la cocina que cuando el casco se levanta y vuelve a tocar el agua lo produce.

Hasta luego.

Guillermo.

27 de febrero de 2004

Hola.

Hoy hemos visto los primeros icebergs. No eran excepcionalmente grandes, probablemente como un campo de fútbol y de una altura de 8 pisos. Su color azulado y blanco les da un aspecto de anuncio de jabón para lavadoras. Los tripulantes que no habían visto nunca uno han acudido a sotavento rápidamente para admirar su majestuosidad. "¿Son de agua dulce o salada?" pregunta uno. Pues la verdad no sé qué responder, pero creo que son de dulce. La próxima vez lo miraré en la Espasa. Hemos pasado 100 millas al sur de la isla Príncipe Eduardo (pertenece a Sudáfrica). Recuerdo que en la Vuelta al Mundo de 1993 tuvimos que rodearlas por estribor cumpliendo una regla impuesta por la organización para evitar que los participantes de la antigua Withbread navegáramos demasiado al sur, con el consiguiente peligro de toparnos con icebergs.

Los cálculos nos dan 1.5 días por delante del récord, pero con las 9.000 millas que nos quedan hasta Cabo de Hornos, es difícil hacer cálculos exactos porque depende dónde se ponga el waitpoint. De momento es mejor pensar sólo en una cosa: velocidad, velocidad, velocidad. Ah... y en no romper.

Las condiciones con las que estamos navegando de momento, y dejando a un lado el frío, son excepcionalmente buenas, incluso demasiado, con 20 a 22 nudos de viento. De las 6 veces que he pasado por estas latitudes, ésta ha sido la más benevolente desde el punto de vista climatológico. Jack Vincent, otro veterano con 7 vueltas al mundo en su bolsillo, tampoco había visto nada igual. Puede que sea otra prueba más del cambio climático.

Los cambios de velas se limitan del Blast reacher al foque solent y seguimos con toda la mayor sin rizos. Los cambios al solent requieren más esfuerzo al haberse roto el enrollador de ésta cuando ocurrió la avería del stay de proa. Tenemos que izarla con sus 270 kilos de peso a fuerza de winches, con 5 personas en ellos.

Hasta luego.

Guillermo.

28 de febrero de 2004

Hola.

Hoy seguimos con vientos moderados del NW que nos permiten hacer buenas medias, en concreto 562 millas en las ultimas 24 horas, lo que nos sitúa a 1,5 días por delante del récord. Estas condiciones excepcionalmente suaves para estas latitudes se deben a la influencia de una alta presión que llega hasta latitudes muy bajas, (paralelo 43), lo que hace que las borrascas con vientos fuertes y grandes olas circulen aun más al sur de lo que estamos nosotros.

Este tipo de catamaranes adquieren su máximo potencial de velocidad con vientos de 25 a 30 nudos y olas poco formadas, por lo que estas condiciones que tenemos son perfectas para nuestros objetivos. Si los vientos superan los 35 nudos, las olas multiplican su efecto en la velocidad por lo que hay que sacar el pie del acelerador y evitar sumergir las proas en las olas. Una desaceleración a 35 nudos puede producir averías, e incluso el vuelco del catamarán, si no se reacciona a tiempo al soltar escotas.

Hoy me he dado cuenta que estaba durmiendo con la funda del saco de dormir al revés,: los pies en la cabeza y la cabeza en los pies. Ya me resultaba extraño que cada vez que salía del saco tuviera que actuar como el gran Houdini y hacer contorsionismo para escapar de él. La parte de arriba es tan estrecha que acababa con dolor de hombros de lo que me comprimía mientras dormía durante estos ultimas semanas. Una vez descubierto el pequeño error puedo respirar mejor mientras duermo. Ahora sólo tengo que evitar que me caigan gotas de condensación para poder dormir como un lirón. Eso sí, sólo tres horitas. Hemos descubierto una fisura en una parte de la base de palo que sujeta la polea de reenvio del genaker. Su carga de trabajo es de 12 toneladas, por lo que hemos empezado a idear un plan para reforzarlo y evitar que acabe rompiéndose. Si lo hiciera, la polea saldría disparada a una velocidad considerable, con el consiguiente peligro para cualquiera que se encuentre en plena la zona de tiro. Hasta mañana.

Hasta luego.

Guillermo.

29 de febrero de 2004

48ºSur y 63º37´Este.

Hoy ha amanecido un día soleado espléndido y las olas han aumentado a medida que nos acercamos a la plataforma de la islas Kerguelen. Las pasaremos la noche del domingo y las dejaremos por estribor pasándolas por su parte norte, siempre y cuando el viento no role en el último momento y haya que trasluchar.

Estas islas pertenecen a Francia, que mantiene en ellas una base militar y otra científica. Tan sólo una vez al año se conecta con el mundo exterior gracias a un barco. Aunque posee una pista de aterrizaje para emergencias.

El año pasado fue precisamente a 60 millas al sur de estas islas cuando rompimos el palo del Kingfisher cuando navegábamos 20 horas por delante del récord. Aquella rotura nos obligó a navegar 15 días con aparejo de fortuna hasta Fremantle (Australia) que confeccionamos con la botabara y recortando velas. Las raciones de comida han aumentado al entrar en el frío. Se consume más sopas, noodles, etc. El desayuno consta de porritge, una masa a base de avena, leche y cereales con la que se podría tapar cualquier vía de agua si fuera necesario, de lo consistente que es. También el aceite de oliva (español) ha aumentado su consumo y el ajo se va a terminar dentro de poco. Al parecer los paladares anglosajones le han encontrado el gusto al "spanish flavour".

14.30 Horas: Dejamos las islas Kerguelen por estribor. No vemos las islas que están a 70 millas por nuestra amura, pero sí que cruzamos constantemente colonias de algas enormes que intentamos sortear para evitar engancharlas en orzas o timones. La plataforma oceánica que hace que el fondo marino haya pasado de 3.000 metros de profundidad a tan sólo 300 metros propicia que se formen olas confusas durante unas horas.

Seguimos avanzando sobre el récord, pero las trasluchadas que hemos tenido que hacer en las últimas horas para evitar las islas han supuesto que tan solo hayamos avanzado 440 millas en las últimas 24 horas. Ahora nuestro próximo "waitpoint" lo situamos en la latitud 50º sur, a la altura de Cabo Leween en el continente australiano.

Hoy he tenido que poner mi saco de dormir a secar al lado de la calefacción. Si lo estrujaba salía agua. Estaba empapado debido a la puñeteracondensación. La verdad es que este barco es más seco en cubierta que en el interior. Su construcción en "panal de abeja" de aluminio tiene el inconveniente de convertir el interior en algo muy parecido a una nevera y condense. Además, qué sabría el ingeniero en estructuras que delante de un ordenador decidió hacerlo así, si probablemente no haya navegado en su vida. O si lo ha hecho habrá sido un fin de semana. Si tuviera su teléfono le llamaría y le diría cuatro cosas a él y otras cuatro a su madre.

1 de marzo de 2004

51º sur / 89º este 3:31 horas GMT.

Mis pantalones de agua hacen agua. Hoy me he dado cuenta que tengo el trasero empapado después de cada guardia, producto de alguna costura que no es impermeable. Resulta curioso porque el modelo es Musto HP (las últimas siglas deben corresponder a hijo de..., porque esto sí que es una faena. Auún me quedan casi tres semanas de estar mojado como una rata. Así pues, durante la guardia de esta noche he empezado a aplicar la teoría para estas ocasiones. La saqué de un libro, concretamente de "Tuareg" (Vázquez Figueroa) y durante los últimos años la he aplicado cuando he estado lo que se dice realmente jodido. Básicamente se trata de repetirme: soy una piedra, las piedras no sufren ni sienten, las piedras no sufren ni sienten, las piedras no sufren ni sienten, las piedras no sufren ni sienten, las piedras no sufren ni sienten... Se me ha pasado la guardia volando. Ni siquiera me acordaba que el HP estaba agujereado y tenia el térmico empapado.

Hasta la próxima piedra.

2 de marzo de 2004

Mis pantalones de agua hacen agua. Hoy me he dado cuenta que tengo el trasero empapado después de cada guardia, producto de alguna costura que no es impermeable. Resulta curioso porque el modelo es Musto HP...

3 de marzo de 2004

2.43 pm GMT. 52º sur / 84º este.

Estamos navegando en el 52 sur, esperando un role para trasluchar a babor y seguir ganando Este. El viento ha disminuido en las últimas horas y esperamos que llegue un baja presión que viene por detrás con vientos que inicialmente serán del Noroeste y que llegarán a 40 nudos. Esta baja nos llevará probablemente hasta la confluencia del Índico con el Pacifico para afrontar la última etapa hasta Cabo de Hornos.

Hoy me he cambiado la ropa térmica. La sensación es de un bebé recién bañado. Me sentía seco después de una semana. No me quedan muchos más calcetines ni pantalones, por lo que tendré que racionarlos de aquí hasta que lleguemos al calor de nuevo, algo que no ocurrirá antes de tres semanas.

Seguimos funcionando con la hora GMT, pero se ha cambiado el horario de las comidas acorde con la hora solar. Esto supone que cenamos a las 4 de la tarde, que es de noche, comemos a las 8 de la mañana, cuando está amaneciendo...En fin: un descontrol. En realidad vivimos como los pollos: nos encienden la luz cada cuatro horas y, venga a comer pienso que hay que rendir.

Vuelvo a tener síntomas de tendinitis de llevar el timón. Este barco es mucho más duro de llevar que los otros catamaranes en los que he navegado debido a sus líneas de casco más estrechas y menos rocket (forma de banana) en las líneas de proa a popa. Total, que voy a llegar con los antebrazos como los de Popeye. Si ayer me preocupé del estado de la familia de los diseñadores de mi ropa, hoy he dedicado algunos recuerdos para la familia de los diseñadores.

1.00 GMT. 51º 19' Sur / 103º 33' Este:

Bueno, parece que Orange sigue teniendo problemas. Los diseñadores proponen y el océano y la tripulación dispone. A veces los cálculos estructurales en un ordenador o un fallo en el secado o la laminación del composite dan al traste con un proyecto de cientos de millones. Así es la tecnología y los deportes mecánicos.

Estamos navegando con el frente lo que nos permite ir a su velocidad, en las últimas horas hemos hecho buenas medias de velocidad y la cubierta es una cortina de agua que te da en la cara y cuerpo a 50 km por hora. Llevamos cascos protectores que te permiten mirar al frente y a los instrumentos. Para ir de un casco al otro hay que avisar al timonel para que éste reduzca la velocidad y cruzar conectado al arnés que evite que una ola se te lleve a hacer compañía a los albatros. También hay que ir con cuidado que el impacto de la ola que cruza el trampolín, no te vaya a meter una patada en la espinilla al estilo de aquellos defensas acorazados que arreaban de lo lindo y acabes en la camilla.

La vida en el interior es más miserable, si cabe, de lo que ha sido hasta ahora. En los cambios de guardia el casco de estribor parece la escena del camarote de los hermanos Marx. Unos que se visten, otros que se desvisten, otros que se intentan preparar algo caliente... y todo en 4 metros cuadrados mientras el barco va a 32 nudos de velocidad y saltando en las olas. En ocasiones se organiza una melé de patas y brazos cruzados bajo la que sólo se oye: "scuseme, scuseme, scuseme... Espérate, joder, que acabe yo y luego haz lo que te de la gana", contesto muy educadamente en español.Es la 1.00 GMT pero ya tenemos luz y podemos ver el verdadero Índico en acción.

4 de marzo de 2004

Océano Índico. 01:42 GMT, 51º 47' sur / 119º 17' este.

Hoy hemos establecido un nuevo récord entre la salida y Cabo Leween. No es más que una meta volante, lo importante es el final. Hemos cruzado 110 grados de meridiano en 7 días y medio. Aquí abajo un grado no son 60 millas. En estas latitudes, un grado son 43 millas, ¿me sigues? Pues bien: en una semana nos hemos "pelado" 3.670. Si no te salen las cuentas quiere decir que no hemos ido en línea recta.

Hoy me he entretenido en contar las cremalleras que tengo que abrir y cerrar para ir al baño (bueno en realidad una taza rodeada de un charco de agua producto de la condensación y situada en la zona mas inhóspita de este barco). Me han salido 6 cremalleras, sacarme una chaqueta y dos pantalones. Además debo quitarme las botas y volverlas a poner si no quiero chapotear con los pies en agua a 4 grados. Ah, se me olvidaba: mejor te quitas también las manoplas, porque si no se te hace difícil la operación... Estamos 1.400 millas por delante del récord, unos cuatro días para hablar en tiempo, pero hay que seguir apretando para tener crédito cuando vengan tiempos peores... nunca se sabe.

5 de marzo de 2004

Océano Índico. 52º 24' sur / 133º 23' este. 1:23 GMT.

Pocos cambios en las últimas horas. Parece que la temperatura del agua ha subido unos grados y, como consecuencia, también la del ambiente. A veces puedes aguantar sin guantes, lo que permite hacer más rápido las maniobras y sobre todo me permite agarrar mejor el timón. Con guantes hay que apretar más, al tener menos sensibilidad, y los antebrazos se quedan agarrotados enseguida.

Durante la pasada noche nos llegaron varios chubascos asociados con el frente que nos alcanza y las rachas llegaron a 40 nudos con viento racheado y rolando con frecuencia, lo que hace que en las últimas horas se hayan hecho una media de 5 cambios de velas por guardia. Un poco agotador y pesado, la verdad. Esperamos llegar rápido al Pacífico para afrontar el último esprint de 4.500 millas hasta Cabo de Hornos. Y de allí a subir para casa.

7 de marzo de 2004

51º 41' sur / 154º 37' este. 02:12 GMT

La temperatura del agua ha subido y también la de cubierta al entrar en el Océano Pacífico. Aquí la zona de convergencia antártica traza una ligera curva al sur y permite que en estas latitudes las temperaturas no sean tan radicales como lo han sido hasta ahora. En todo el día he tenido que ponerme guantes, por lo que el trabajo ha sido más fácil.

En breve cruzaremos el meridiano 180º lo que supondrá que repitamos el día, esa curiosidad de la división de la Tierra en meridianos que hizo ganar la apuesta a Phileas Fogg, protagonista de la novela de Julio Verne "La Vuelta al Mundo en 80 días". Mi apuesta personal en este momento son 61 días. Hemos establecido otro record al cruzar el Océano Índico en 9 días y 10 horas. Si se mira en una carta marina veríais lo grande que es. Uno se da cuenta que cubrir la misma distancia en coche no reduciría mucho el tiempo, contando paradas a repostar y a descansar, cosa que nosotros no hacemos.

Yo también he batido un récord establecido en The Race abordo del Clubmed, a saber: dos semanas utilizando los mismos calcetines y durmiendo con ellos. La verdad es que no estaban muy sucios pero he decidido afrontar el Pacífico con unos nuevos y tirar por la borda los que me han acompañado en el Índico.

Seguimos haciendo medias de 500 millas diarias, lo que supone ir incrementando nuestra ventaja sobre el récord de Orange. Las maniobras de cambio de velas se suceden en función de la intensidad de viento y ángulo. No debemos conformarnos con la sustancial ventaja que tenemos de tres días, ya que tener millas de crédito nos puede ser muy útil de cara a afrontar la subida del Atlántico. El Gerónimo el año pasado estaba también tres días por delante del récord y una alta presión en el Atlántico sur y vientos flojos en el Ecuador le hicieron perder todo lo que tenía de ventaja.

8 de marzo de 2004

52º 36' sur / 73º 38' oeste. 01:59 GMT

Coincidiendo con el paso del meridiano 180 (la línea internacional diaria) hemos hecho nuestra mejor singladura de 24 horas recorriendo 622 millas. Esto nos ha permitido aumentar la ventaja sobre el anterior récord en 2.100 millas, equivalente a cuatro días.

Esta ventaja nos permite afrontar las millas que nos quedan hasta Cabo de Hornos con cierta holgura y navegaremos un poco más hacia el norte para negociar la peor parte de una borrasca con vientos de 50 nudos. Esto hará que naveguemos una ruta ligeramente más larga, pero con estos vientos las olas son demasiado grandes lo que hace que no se pueda explotar al máximo el potencial de velocidad de catamaranes como el Cheyenne.

Por lo demás todo sigue como siempre. Gracias a la condensación interior, está todo mojado y hecho un asco, mi traje de agua sigue demostrándome que no lo es, el barco descendiendo olas a 35 nudos con un ruido en el interior que parece que se va a desintegrar... Lo normal en estos casos.

Hoy para celebrar que hemos pasado la línea diaria y que llevamos una ventaja sustancial sobre el récord me he levantado de buenas, y he hecho custard. Se trata de una especie de crema de vainilla que les gusta mucho a los anglosajones. Se parece a la crema catalana, pero caliente. En una bajada de esas a 60 km por hora el custard ha salido de la olla a una velocidad equivalente, proyectándose el puñetero custard en todas direcciones y montando una especie de cuadro de Tápies por toda la cabina interior.

Pues ahora el que quiera custard que lo coma restregando la lengua contra las paredes. Me he vestido con el traje de agua -sí, el roto- y me he puesto a llevar el barco lo más rápido y agresivo posible, de forma que nadie pudiera pegar ojo ni sostenerse en el interior. Yo no comeré custard, pero vosotros no vais a dormir. Y si alguien se queja, estamos de regata, colega. Lo siento, pero hay que ir rápido.

10 de marzo de 2004

Las pasadas horas han sido muy duras para los tripulantes del Cheyenne. A algunos problemas graves con el spinaker, se ha unido un incidente que ha tenido como protagonistas a Guillermo Altadill y el resto de miembros de su guardia. Una ola de grandes dimensiones los ha golpeado con dureza tirándolos sobre la cubierta del barco. Guillermo ha resultado contusionado en las costillas, si bien el golpe no le ha impedido continuar con su guardia con normalidad. Como bien dice David Scully "la cubierta se está convirtiendo en un lugar peligroso".

11 de marzo de 2004

¡Hola! Me acabo de levantar de descansar un poco. Estoy como si me hubiera pasado la noche en un ring con el Poli Diaz dándome estopa sin piedad. Tengo un dolor en la costillas que me hace reír de dolor y me he tomado inflamatorios para parar de reír.

La ola que nos ha encapillado debía contener varias toneladas de agua, lo que unido a la velocidad del barco supone una fuerza importante. Me ha arrancado del timón y me he quedado colgado. Los otros dos de la guardia han caído uno encima del otro y el barco por algunos segundos ha seguido solo bajando la ola a 24 nudos. "Are you Ok? Are you Ok?!".

Era incapaz de contestar a los gritos de mis compañeros. Sólo podía pronunciar sonidos guturales porque me era muy difícil respirar, no sé si por el impacto de la ola en el pecho o por el dolor en las costillas. Lo único que sé es que durante un par de horas de vez en cuando me salían por la nariz pequeños regueros de agua salada. Ah! y he visto estrellitas como en las viñetas de los tebeos.

Pero lo importante es que seguimos por delante del récord. Hoy hemos perdido unas millas debido a la rotura de la driza de spy, que ha acabado con él en el agua. Al final lo hemos podido recuperar de una pieza. También hemos tenido que trasluchar por lo que hemos perdido algunas millas. Además da la casualidad de que el Orange hizo este día una de sus mejores singladuras. Ahora estamos navegando amurados a estribor esperando un role de viento para volver a trasluchar. Por tanto ya que estamos ganado sur rápidamente la temperatura vuelve a disminuir, pues la zona de convergencia antártica sólo está 1,5 grado y medio de nosotros, es decir a 100 millas de nuestra situación.

Mientras escribo estas líneas, entra por la escotilla Nick con una brecha profunda en la cara. Sangra como un gorrinet el día de la matanza. Otra ola atravesada lo ha pillado pero esta vez lo ha enviado contra la consola de la rueda golpeándose la cara y rompiendo una pieza de plástico que le ha producido un profundo corte. Me largo de aquí para no molestar y que lo curen.

12 de marzo de 2004

Hoy se me han quitado las ganas de escribir. Además creo que lo que yo escriba desde aquí no tiene ninguna importancia, comparado con todo lo que esta pasando en casa. Desde un punto perdido en el océano Pacifico, a más de 3.000 kms. de la tierra habitada más cercana, las cosas se ven de otra forma. Quizá a todos esos a quienes su fanatismo no les deja ver la realidad, tendrían que venir por estas latitudes. Seguro que valorarían más lo que ahora desprecian. Sólo puedo decir que lo siento.por estas latitudes. Seguro que valorarían más lo que ahora desprecian. Sólo puedo decir que lo siento.

13 de marzo de 2004

53º07' sur / 114º 27' oeste.

Aquí la vida sigue mas o menos tranquila. Ayer rompimos un sable de la mayor y estuvimos sin ella durante tres horas.

Hoy, el radar, conectado para localizar icebergs o ver el rumbo de los chubascos por la noche, ha detectado una señal por la proa. Lo normal era ver una mole de hielo por estas latitudes, pero la sorpresa se ha producido a medida que nos acercábamos. En realidad era un carguero.

Parecía de gas o combustible y navegaba rumbo sur, o sea en dirección a la Antártida, donde no hay ningún puerto capaz de albergarlo. Nos hemos puesto en contacto por radio para preguntarle si arrastraba algún cable para pasarlo por la popa sin peligro y ha contestado que no, sin darnos más información. Al parecer su acento era argentino a chileno, pero no mostraba ninguna bandera. Todo nos ha parecido muy raro. Me pregunto si a pesar del tratado Antártico, que impide explotar este continente y permite sólo su uso con fines científicos, algunos países se lo saltaran gracias a que tienen fácil acceso a él.

Estamos a 1.600 millas de Cabo de Hornos por donde esperamos pasar la noche de lunes a martes. De momento, conseguimos mantenernos justo delante del frente de la borrasca, lo que hace que naveguemos a su velocidad, 28 nudos. No queremos adelantarlo ni que nos adelante para tener el ángulo y la intensidad óptima de viento.

Hoy he tenido más dolores que ayer en la espalda. El sitio justo del dolor es donde sujeta la tira del arnés, por lo que deduzco que, al sujetarme y evitar que saliera por la borda, fue el arnés quien causó la compresión en las costillas he hizo que no pudiera respirar por unos segundos.

14 de marzo de 2004

Las últimas horas han sido de ésas para olvidar: sable roto, olas grandes que someten el material a stress suplementario y un par de decisiones -o indecisiones- mal tomadas que han acabado por hacer estallar y arrancar la galleta de la mayor. El resultado es que ahora sólo podemos navegar con el segundo rizo. Pararemos en algún sitio protegido y en el que no haya olas para así poder subir al palo y reparar la avería, lo que representará un trabajo de unas 6 horas.

Aún no hemos decidido dónde resguardarnos, si en alguna cala de Cabo de Hornos o en las Islas Malvinas (Fackland). Hay que recordar que el reglamento del récord nos impide recibir ningún tipo de ayuda exterior.

Intento no hacer muchos esfuerzos debido a que continúuo con molestias en la espalda, producto de la embestida y sigo tragando anti inflamatorios y analgésicos para poder llevar el timón sin dolor.

15 de marzo de 2004.

Pacífico Sur

El barco ha sido un taller de reparaciones en las últimas 12 horas. Queremos evitar una parada técnica, por lo que intentamos llevar a cabo las reparaciones navegando. Esto supone que debemos navegar con poca vela, ya que trabajar con taladros y demás herramientas a 30 metros sobre la cubierta del Cheyenne no es fácil con el barco moviéndose a 25 nudos y olas golpeándonos de continuo. Todo parece indicar que el paso del Cabo será más tarde de lo que esperábamos, quizá unas 8 a 12 horas más tarde, quizá el martes por la tarde.

17 de marzo de 2004

Pacífico Sur

A las 21:00 (hora GMT) el Cheyenne tiene previsto cruzar el Cabo de Hornos. Según nos informa Guillermo Altadill, navegan a 20 nudos y con unas excelentes condiciones en la mar. Un equipo de rodaje de MSL se dirige a su encuentro a bordo de un avión para grabar imágenes y tomar fotografías de este momento tan importante en el desafío de batir el récord de la vuelta al mundo. En unos pocos días podreís ver algunas de esas imágenes exclusivas en nuestra web.
54º 12' sur / 81º 55' oeste. 14:46 GMT
Cuando las reparaciones habían terminado después de casi 18 horas de ir alternándose las guardias, esta madrugada de nuevo hemos tenido problemas. El carril de tope de palo, esta vez íbamos sin rizo, ha explotado como lo había hecho el del primer rizo, unos metros más abajo.
De momento, seguimos navegando hacia Cabo de Hornos y dejaremos la reparación para más tarde. Esta vez es más difícil ya que la zona a reparar está justo en el tope del palo y por tanto si no es con mar absolutamente plano se hace imposible sostenerse allí arriba, a más de 42 metros de altura sobre la cubierta, con herramientas en las manos.
Un pequeño movimiento del barco abajo se traduce en 3 metros de balanceo violento arriba. Todo esto supone ir perdiendo tiempo y millas con respecto al anterior récord. Esperamos pasar el Cabo con todavía unos dos días de ventaja, pero aún nos quedará una reparación.
De momento seguimos con vientos débiles y variables al estar casi en el centro de la borrasca y esperamos hacer el acercamiento a Hornos con viento del Noroeste. El barco y el material están fatigados después de casi 17.000 millas de trabajar 24 horas al dia. De aquí a la llegada el romper más elementos o no será una de las claves a la hora de conservar la ventaja o perderla definitivamente.
La subida del Atlántico con vientos de ceñida, principalmente en la zona de los alisios, supondrá una nueva prueba de resistencia para el material, o significará la estocada final del Cheyenne. Sólo el tiempo nos lo podrá decir.

18 de marzo de 2004

Guillermo Altadill y sus doce compañeros que tripulan el Cheyenne pasaron ayer, a las 21:26 GMT, frente al Cabo de Hornos. Lo hicieron cinco millas al sur de ese lugar tan emblemático y con un viento costante del noroeste y 39 días, 16 horas y 16 minutos después de su partida. El optimismo reina entre los tripulantes pues todavía mantienen una ventaja de dos días y medio (1089 millas) respecto al Orange I, actual poseedor del récord.

19 de marzo de 2004

Ayer a las 21:00 GMT pasamos el mítico Cabo de Hornos con unas condiciones excepcionales en estas latitudes y pudimos admirar lo desolado y remoto de este lugar de la tierra que los antiguos marineros asociaban con el infierno.
Un avión del ejercito argentino vino a visitarnos y a tomar imágenes para la posteridad, todo coordinado y dirigido desde España por el amigo José Félix. Los rostros pálidos se quedaron hasta extrañados de esa coordinación en tiempo y lugar tan exacta y es que hablar en un mismo idioma hace mucho, sobre todo si se trata de reunir un avión y un barco en un punto exacto a una hora determinada y ese punto es el faro del fin del mundo: Hornos.
Y hablando de faros, mientras estamos pasando el Cabo recibo una llamada en inglés con acento latino. Pienso que es el del avión, pero es ni más ni menos que el farero de Cabo de Hornos, un chileno que junto a su mujer y dos hijos pequeños y un perro vive en una isla en el fin del mundo. Parecen los protagonistas de una novela de Julio Verne, pero es la realidad. Empezamos a hablar en castellano y le explico lo que estamos haciendo, pero me parece que no entiende nada. ¿Vuelta al mundo sin escalas? ¿Récord? ¿Que han salido de Europa por un lado y están volviendo por el otro? ¿Eso que llevan no es un catamarán? Él me cuenta que vive allí todo el año, que los inviernos son duros, que tiene una casa donde el viento no pega tanto y que esta ahí con la familia. Por la radio se oye una algarabía de críos encabritados. No me extraña, ¿qué haces durante 365 días al año en Cabo de Hornos? Nos despedimos y se me olvidó preguntarle su nombre. Con la prisas, ya se sabe.
De noche pasamos el Estrecho de Lemaire, entre Tierra de Fuego y la Isla de los Estados, un canal de agua difícil y con corrientes de hasta 8 nudos donde se forman olas. Pasamos por ahí para ahorrarnos unas millas. El navegante está nervioso, no tiene información suficiente, Steve está igual. Yo voy a la caña y me van informando del rumbo, el Cheyenne se desplaza a 30 nudos en un estrecho en el que lo único que vemos son siluetas negras a ambos lados y un intenso olor a tierra. Nuestros olfatos se desperezan después de estar 5 semanas sin olerla. De repente me acuerdo que durante años he tenido una carta del Estrecho de Lemaire colgada del despacho y que cada vez que hablo por teléfono la miro sin darme cuenta, leyendo todos sus detalles y anotaciones del almirantazgo. Le comento al navegante que en la salida del estrecho hay una zona de bajos fondos que junto a la corriente forma un hervidero peligroso para un catamarán a 30 nudos. Lo comprueba y me lo confirma. "¿Cómo lo sabes?". Le contesto que se lo explico luego. En 10 minutos estamos navegando tranquilos rumbo a las Islas Fackland (Malvinas).
Había estado mirando esa carta durante años y me conocía el Estrecho sin saberlo, sólo la miraba cuando hablaba por teléfono por lo que nunca me di cuenta de lo que estaba haciendo hasta que me encontré en ese lugar. Los rostros pálidos por supuesto no entendían nada.
Ha amanecido soleado, a 60 millas de las Fackland. Hasta el cara de ganso de Justin, con el que comparto saco y cama, cuando se levanta me parece menos cara de ganso. Llevamos 2,5 días de ventaja, volvemos hacia el norte, al calor, a secar nuestras infectadas pieles húmedas. Qué más queremos. Sólo hay que esperar que este amasijo de Carbono y resina resista 20 días más, luego como si se quiere hundir segundos después de cruzar la línea. Glu, glu, glu, glu...

20 de marzo de 2004.

47º 05' Sur / 49º 53' Oeste.

Aprovechando que las condiciones se han suavizado hoy hemos subido al palo a arreglar la parte del carril dañada que nos impedía izar toda la mayor. En el primer turno de trabajo hemos subido Justin y yo. Trabajar a 42 metros, taladrando con una broca unos tornillos rotos mientras el otro va tirando aceite para que no se caliente la broca, no es fácil, sobre todo si en cada ligero pantocazo del barco sales proyectado como el proyectil de una catapulta.
Al final y tras 8 horas hemos vuelto a poder izar toda la mayor coincidiendo con la bajada de viento. Ahora tenemos que cruzar un anticiclón que nos corta el paso hacia el norte con vientos flojos de ceñida. Este tramo lo esperamos pasar durante esta noche y mañana para luego rolar el viento al sur, permitiéndonos ir a buscar directamente los alisios de este hemisferio hasta el Ecuador.
Hoy mis hijos me han enviado un correo felicitándome..., ah, ha sido el día del padre. No me acordaba.
En lo que a la parte doméstica se refiere, y como dato meramente anecdótico, reseñar que el inútil que calculó el consumo de gas para cocinar aplicando la ley de Guy-Lussac o algo por el estilo y ayudado por un ordenador Pentium de 20 megas, simplemente la cagó y ahora sólo nos queda la alternativa de calentar ligeramente el agua poniendo la comida en la calefacción. Ahora puede pasar, pero en tres días, cuando lleguemos al calor, no será posible, por lo que tendremos que inventar otra fórmula. De momento el café, el té o el chocolate se toman fríos y la comida "bazófica" lo es un poco más. Gracias, iluminado, por tus provechosos cálculos. Y saludos a tu familia.
Continuamos con 2,5 días por delante del récord aunque en las próximas horas esperamos perder algo para luego recuperarlo en cuanto nos lleguen los vientos del sur.

21 de marzo de 2004

Atlántico Sur.

Los térmicos que hasta ahora forraban nuestros cuerpos y que nos hacían parecer muñecos Michelin, van desapareciendo a medida que navegamos hacia el norte y perdemos latitud. Salir de la litera y vestirse ya no es una torturante tarea de equilibrio. Correr por el trampolín ya no es como correr por una pendiente cuesta arriba con una mochila de 15 kilos llena de ropa mojada. Volvemos a los trópicos. He aprovechado para secar ropa y mi propia piel después de cuatro semanas envuelto en harapos húmedos y salados. Resulta lamentable que en pleno siglo XXI y a punto de pisar Marte no haya ninguna mente que invente un traje de aguas de verdad, con hiperventilación asistida y parecido a los del espacio que ahorre peso y sufrimientos. Creo que sería mucho más útil que perder horas y horas diseñando herrajes de carbono y de titanio por ordenador que, a la hora de la verdad, con una cazadita vuelan por los aires.

La alta presión que nos ha cortado el paso en las últimas horas nos ha hecho perder millas sobre el récord, aunque en las últimas hora hemos vuelto a meter el Cheyenne en números, o lo que es lo mismo, que navegamos con velocidades decentes: 25,26 nudos, que para esto están hechos estos aparatos.

En las próximas horas tendremos que negociar una baja presión situada en frente de Brasil que nos dará vientos de ceñida por un día. Para ello navegaremos más hacia el oeste para pasarla lo más rápidamente posible y después esperar que los vientos alisios del sur aparezcan pronto. Eso supondrá una de las claves para poder sacar de nuevo una ligera ventaja.

23 de marzo de 2004

Atlántico Sur. 25º 36' sur / 37º 48' Oeste

Ahora sí que estamos en los trópicos. Después de recorrer dos días algo más de 500 millas, nos hemos posicionado suficientemente al norte para sentir los efectos del verano del hemisferio sur y, enseguida, llegar al paralelo 25 , al calor, al sol y a la primera ducha después de 4 semanas. Justo en esta latitud pero navegando en sentido contrario, tomé la última.

Después de enjabonarme y secarme he quedado como nuevo y, provisto de un traje de baño y una camiseta de licra, me encuentro en condiciones para afrontar los próximos días de vientos alisios. Un dato cuando menos curioso: mientras me secaba, la piel del cuerpo ha empezado a saltar como la pintura vieja de un coche para dejar paso a una nueva capa. En realidad, este proceso ocurre cada día en la vida normal, pero con un periodo tan largo sin ducharse el efecto se aprecia más.

Pasando a la parte mas técnica os puedo comentar que hoy estamos 1040 millas por delante del récord y nos encontramos en una zona de transición entre el viento de una baja presión que hemos cruzado y los vientos alisios del sur que esperamos encontrar en las próximas horas. Pasar rápido esta transición es un factor determinante para mantener nuestra ventaja o cuanto menos no perder mucho.

Esperamos pasar la línea ecuatorial entre el sábado y domingo y parece que la zona de doldrums o calmas ecuatoriales será benévola con nuestros anhelos. De momento la parte más crítica del sprint final puede ser la subida del Atlántico norte con el anticiclón de Azores como barrera a superar. Otro dato curioso: estas condiciones son óptimas para tomar la salida del récord pero es justo lo que no necesitamos ahora que navegamos en sentido contrario. La información meteorológica se sucede en la mesa de cartas con más frecuencia y cada vez los nervios están más de punta. Una encalmada o una decisión errónea puede dar al traste con la ventaja que tenemos, y es que ésta es una de las partes mas críticas de la regata contra reloj. Aquí no se puede cubrir al rival porque éste no existe; el adversario es sólo un puñetero reloj que no se para y que te come los nervios.

24 de marzo de 2004

Atlántico Sur.

Estoy en el timón, el viento está entre 17 y 20 nudos, la temperatura es agradable y la noche cerrada. Las nubes tapan toda posibilidad de ver la luna. De vez en cuando una nube negra nos trae un poco más de viento y algo de lluvia, la localizamos a traves del radar y sabemos como la estamos cruzando. Voy mirando números y números: velocidad del barco, del viento real, del viento aparente, dirección del viento, rumbo magnético, rumbo real... Números y más números. Veo también otra nube negra en la proa que parece que nos traerá más viento y lluvia de lo normal. Y me pongo a
pensar, siempre mirando los números, que tengo las piernas flojas de no usarlas en tanto tiempo y que me voy a comprar una bicicleta en cuanto llegue para ponerme en forma. Pero me asalta una duda: ¿con frenos de disco o en v? Comparo las ventajas de ambos sistemas, siempre pendiente de los números. De repente me doy cuenta que el viento ha aumentado hasta 35 nudos. Sigo mirando los números y en frente compruebo que un puñado de tripulantes enfundados en trajes de agua bajo una lluvia torrencial está esperando a que salga alguna palabra de mi boca para reducir trapo. Pero lo único que se me ocurre es preguntar al tipo mas cercano (no sé quién es porque esta tapado con la capucha): ¿tú te comprarías una bici con frenos en v o de disco? Creo que no me ha oído porque esta concentrado en amollar la barra de escota a tiempo. El barco está descontrolado. Me doy cuenta que me he quedado gripado con la bicicleta y el tipo de
frenos. Algunos números han aumentado peligrosamente sin que me diese cuenta absorto como estaba en la bici. La gente se muestra nerviosa y los que descansan en el interior se empiezan a levantar (de esto me entero luego) por los enormes pantocazos del barco ciñendo a 22 nudos contra las olas.
“Lo siento, chicos se me ha ido la cabeza. Vamos a rizar” Mientras hacen la maniobra no puedo quitarme el asunto de los frenos de la cabeza, y también el tipo de suspensión. Creo que tienen algún problema con el cabo de rizo. Pero, puñeta, yo sí que tengo uno
y gordo. ¿Qué hago al final con lo de los frenos? Es que nadie me va a aconsejar?

27 de marzo de 2004

Ayer noche cruzamos el meridiano 32º Oeste, por lo que físicamente hemos completado la vuelta al mundo ya que ha sido el primer meridiano que cruzamos dos veces, en la bajada y en la subida. Los vientos alisios del sur se hacen más pesados en la subida ya que el ángulo de viento, entre 70 y 90 grados, hacen que el barco salte por las olas, además la temperatura es alta, pero hay que llevar traje de aguas, o lo que queda de ellos, y no podemos abrir las escotillas debido a las olas. En el interior hay una humedad pegajosa mezclada con calor que no te deja descansar y a veces es mejor
salir a la cabina exterior para respirar aire fresco y cerrar los ojos durante unos minutos, con el riesgo de que te pisen en la cara si es de noche y algún miembro de la guardia de cubierta no ha notado que hay un cuerpo humano a 20 cm de sus narices.

Esperamos cruzar el ecuador el domingo al mediodía para encontrarnos con los alisios de norte y con ángulos al principio más cerrados, o sea más saltos en el toro mecánico llamado Cheyenne. La estrategia es seguir los alisios hasta que una borrasca que cruce el Atlántico por el sur nos dé vientos del sur. En los mapas a largo plazo parece que esto ocurrirá, pero una alta presión que situará en España a finales de la semana que viene puede que nos corte el paso y tengamos que ceñir con vientos débiles hasta la llegada. Tendremos que esperar a que esta situación esté más cerca en el tiempo para confirmarla.
A algunos tripulantes los efectos de humedad, el calor, la sal y la transpiración les
está provocando infecciones en la piel. Sin ir mas lejos a mí en las posaderas. También a Brian le ha aparecido un forúnculo infectado en la rodilla. Lo peor de todo es que va en pantalones cortos y si coincide que estás comiendo en ese momento tu ración de pasta a la boloñesa te amarga el ágape ya de por si asqueroso.

Hablando de cosas mas agradables, el color del mar ahora es de un azul intenso y brillante que contrasta con el blanco de las olas. Hoy me he dado cuenta que ningún día desde la salida el color del mar ha sido igual, variando continuamente según el viento, las nubes, la humedad, el frío... El Índico es más verde que el Pacífico y el Atlántico es mucho más azul que los otros dos. Con tantos días seguidos en el mar los ojos son capaces de diferenciar cientos de tonalidades del color del mar igual que los esquimales hacen con el hielo. Cuando lo empiece a ver del color del crudo, de la hacinación, de la contaminación, de la porquería... eso significará que llegamos a Europa. Que estamos cerca de la meta.

29 de marzo de 2004 (1º)

Atlántico Norte.

Estamos con los alisios del norte después de negociar una molesta franja de doldrums antes y después del Ecuador. Ayer la mayor tuvo que ser reparada al comprobar que una costura había reventado y amenazaba con seguir la trayectoria y rajarse del todo. Se cosió a mano con tres tripulantes en la botavara. También el ordenador desde donde enviamos y recibimos los correos personales ha dicho “basta” con lo que a partir de ahora y hasta la llegada, tendré pocas posibilidades de ponerme en contacto con vosotros puesto que los otros dos ordenadores que siguen con vida son imprescindibles para la navegación y para recibir información meteorológica, algo que, como comprenderéis, resulta esencial para este último sprint hasta la llegada.

29 de marzo de 2004 (2º)

Atlántico Norte.

...Y de repente un “crak” proveniente de la proa del casco de estribor y escuchado por Jack mientras hacía sus necesidades -el baño queda en la proa en el Cheyenne- , ha disparado la alarma esta tarde. El rodamiento sólido del travesaño articulado de proa, que soporta el stress de todo el barco incluida la jarcia, se estaba degradando poco a poco, pero en las ultimas horas, y debido al ángulo de viento y olas a que nos somete el Alisio del norte, la cosa ha empeorado. Hemos parado el barco y evaluado los daños. De ahora en adelante y especialmente en los próximos dos días, incluso en régimen de Alisios, tendremos que revisar la zona cada dos horas. Si la rotura aumenta, tendremos que ir al puerto más cercano y se acabó el récord. Posibilidades de que pase: 50%.

De momento, y en previsión de una rotura total que traería aparejada la caída del mástil está prohibido que la guardia de standby descanse en sotavento, la zona de entrada al canopy, ya que es una zona donde probablemente aterricen los 42 metros de palo con sus 3 toneladas de jarcia y velas.

Si conseguimos enlazar con una borrasca que atraviesa y que se sitúa en el paralelo 20º sur, tendremos vientos de popa prácticamente hasta la llegada. Si no la conseguimos coger, nos tocarán vientos de proa y las posibilidades de llegar con el barco de una pieza serán remotas.

1 de abril 2004

Atlántico norte

Quedan 2.300 millas para la llegada y sólo tenemos que aguantar el barco de una pieza para batir el récord. Las condiciones meteorológicas de los próximos días no pueden ser más favorables a nuestros deseos y todo indica que la llegada puede tener lugar durante el día 6. De ser así, podríamos rebajar en cuatro días el actual récord y acercarnos a los 60 días.
De momento aún estamos en régimen de alisios aunque la temperatura ha disminuido substancialmente lo que hace que, sobre cubierta, aparezcan los trajes de agua completos.

2 de abril 2004

Atlántico norte

Quedan 1300 millas para cruzar la línea de llegada y navegamos a 25 nudos con rumbo directo a Ouessant. Dos veces en cada guardia se revisa el travesaño de proa para comprobar que la avería no ha ido a más. También en las ultimas horas hemos subido dos veces al palo para lubricar la galleta de la mayor, pues presenta diferentes fisuras a causa del stress. Cualquier ruido sospechoso de rotura pone en alerta a la tripulación aunque sea el golpear la cacerola de la comida con una cuchara para limpiarla. Ahora
todo el mundo está con la psicosis de la rotura, incluso alguien comentaba la posibilidad de establecer una velocidad máxima por si colisionamos con algún objeto flotante que pueda dañar orzas o timones. Que nos olvidásemos de tonterías ha sido mi sugerencia. En esto, el mejor remedio es ir muy rápido. Menos tiempo en el mar equivale a menor número de posibilidades de romper, así que cuanto antes lleguemos mejor y se rompe, pues se ha roto. Así es este juego.
De momento y según las previsiones meteo podríamos llegar la madrugada del
lunes, lo que representa estar dentro de los 58 días. Habrá que esperar 72 horas para saberlo.

4 de abril 2004

Camino de la meta.

Una ligera brisa del Suroeste nos ha permitido trasluchar antes de llegar a Finesterre. Desde aquí, sólo 390 millas nos separan de la meta en Ouessant donde llegaremos a primera hora de la mañana del lunes después de 58 días de navegar alrededor del mundo. 25.000 millas de competición contra el reloj y 318 maniobras (entre trasluchadas, rizos, peelings y viradas) Como decía al iniciar este récord, nuestros ojos se han acostumbrado a distinguir entre los infinitos colores del mar, las diferentes
tonalidades del cielo... pero lo que más han visto en estos dos meses de navegación son números, cientos de números, miles de números, números que para más fastidio tienen formato digital. Así de tecnológico y de poco romántico. A lo mejor desilusiona a aquellos que piensan que navegar alrededor del mundo es algo maravilloso, una experiencia religiosa o la mejor forma de encontrarse a uno mismo. Pues no será en un catamarán de 120 pies, no ha estas velocidades, no en 58 días, no después de que te pasen por los ojos 22.000.000 millones de números sin darte cuenta.

En una entrevista alguien me preguntaba si navegar alrededor del mundo hoy día ha perdido espíritu de aventura a causa de los adelantos electrónicos, en la navegación, las comunicaciones y de toda esa información en forma de números. La respuesta es simple: el Índico, el Pacífico, el Atlántico, los hielos, las borrascas, los anticiclones, incluso los albatros, son los mismos desde siempre. Sí que una cosa ha cambiado radicalmente. Es el tiempo que se invierte en cruzar esos océanos. Desde mañana, a primera hora de la mañana, el Mundo, aquella bola de colores donde reinaba el azul que nos regalaron en la infancia, nos parecerá un poquito mas pequeño a pesar de sus 40.000 kilómetros de diámetro.